Sonetos II

Hoy, como nos acecha a algunos una pizca más de pesimismo, del “eterno retorno” de Nietsche y otra pizca del escepticismo quevediano, os dejo por aquí algunas otras perlas negras de la poesía española que, aunque amargas, son hermosas:

-Como ya comenté alguna vez, para mí, el poema comienza con el mejor verso jamás escrito por mano o lengua humana (pues se escribe con la lengua):
(Represéntase la brevedad de lo que se vive y cuán nada parece lo que se vivió)

«¡Ah de la vida!»… ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la Salud y la Edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue; Mañana no ha llegado;
Hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el Hoy y Mañana y Ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.

-Tampoco le anda a la zaga el comienzo de este otro cacofónico soneto quevedesco:
PRONUNCIA CON SUS NOMBRES LOS TRASTOS Y MISERIAS DE LA VIDA

La vida empieza en lágrimas y caca,
Luego viene la mu, con mama y coco,
Síguense las viruelas, baba y moco,
Y luego llega el trompo y la matraca.

En creciendo, la amiga y la sonsaca,
Con ella embiste el apetito loco,
En subiendo a mancebo, todo es poco,
Y después la intención peca en bellaca.

Llega a ser hombre, y todo lo trabuca,
Soltero sigue toda Perendeca,
Casado se convierte en mala cuca.

Viejo encanece, arrúgase y se seca,
Llega la muerte, todo lo bazuca,
Y lo que deja paga, y lo que peca.

– Y para terminar esta alegre selección del cruel cojo del barroco, la apoteosis final en la que dejo una pregunta relacionada: ¿Cómo termina, qué significa, a qué se refiere y dónde podemos encontrar el famoso adagio latino:”Omnes lacent …”?

“!Fue sueño ayer; mañana será tierra!

!Poco antes, nada; poco después, humo!

!Y destino ambiciones, y presumo

apenas punto al cerco que me cierra!

Breve combate de importuna guerra,

en mi defensa, soy peligro sumo;

y mientras con mis armas me consumo,

menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.

Ya no es ayer; mañana no ha llegado;

hoy pasa, y es, y fue, con movimiento

que a la muerte me lleva despeñado.

Azadas son la hora y el momento

que, a jornal de mi pena y mi cuidado,

cavan en mi vivir mi monumento.”