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¿A quién se le ocurre?

Como algunos se quejan de que nunca hablo de deporte, aquí va una muestra de por qué no lo hago.

No hay enemigo pequeño. Hay varias razones por las que es mejor no retar a alguien que consideres inferior. La primera es que la soberbia suele hacerte creer que eres mejor de lo que eres realmente. La segunda es que tú tienes mucho que perder y el otro mucho que ganar. Y la tercera, traída por la segunda, es que “el inferior” se crece y, como decís vosotros, se motiva hasta el punto de que puede ganarte.

 

Y si no, que se lo digan a Devin Harris , jugador de la NBA que iba a demostrar sus capacidades ante un tipo de la calle.

Acerca de Aíto (¡Va por ti, Shadowman!)

Hace tiempo leí en este mismo foro unos comentarios que, a mi modo de ver, no le hacían justicia al que considero, de largo, el mejor entrenador de baloncesto que trabaja en España y, sin duda, uno de los mejores de la Historia, pero por aquel entonces decidí no intervenir, aunque fuera de momento. Sin embargo, tras la estupenda victoria en la presente edición de la Copa del Rey (¡Felicidades Fátima y José Juan!), creo que es de justicia que exprese mi opinión al respecto:

La trayectoria de este hombre, Alejandro García Reneses, “Aíto”, me parece impecable a lo largo de toda su vida profesional de entrenador, desde aquellos ya lejanos tiempos del extinto Cotonificio a la actualidad, dejando su impronta en todas y cada una de las entidades deportivas que ha dirigido, siempre con enorme éxito y, lo que es aún más difícil, sacando el máximo provecho de jugadores desahuciados en otros equipos (Hernández Sonseca, sin ir más lejos) o bien apostando, pero de verdad, con minutos de los que cuentan, por jóvenes a los que invariablemente convierte en superestrellas si escuchan sus consejos y siguen sus directrices (Gasol, Navarro, Rudy, Ricky…¿Ribas?). Quizás sea este último aspecto el que más admiración me provoca, pues en una competición donde muchos se llenan la boca con la palabra “cantera”, son muy pocos, por no decir ninguno, los que de verdad apuestan por ella, dándoles minutos en momentos decisivos, y no los llamados “minutos de la basura” que nada aportan a la progresión de un joven jugador. Pero siendo esto ya digno de admirar, no es, ni mucho menos, lo único a reseñar del madrileño, porque ¿qué decir de su demostrada capacidad para, año tras año, reconstruir un equipo al que las dificultades económicas le privan de sus mejores jugadores? en este sentido, como madridista, no puedo estar muy orgulloso de haberle robado al Joventut a jugadores de la talla de un Mumbrú o un Hamilton aunque, visto lo visto, no cabe duda de que ello ha sido casi una bendición para el equipo catalán, pues inmediatamente el milagroso preparador madrileño ha encontrado unos sustitutos que mejoran sus prestaciones, y ello a menor costo, vamos la cuadratura del círculo.

Si pasamos a mirar la competitividad, realmente feroz, que sus equipos muestran un día sí y otro también en la cancha, ya es que es para levantarse y quitarse el sombrero, pues de los equipos dirigidos por  Aíto podrá decirse lo que se quiera, pero desde luego nunca se les podrá acusar de que entregan un partido, por muy adversas que sean las circunstancias y muy abultado que sea el marcador en contra.

Tal es mi admiración por este hombre que cuando hace dos años se rumoreó que podría fichar por el Real Madrid, me llevé un gran alegrón, ya que parecía que por fin mis oraciones habían sido escuchadas aunque, al final, todo quedó en agua de borrajas, para mi gran decepción. Sin embargo, estoy seguro de que en la vecina Barcelona es donde realmente deben de estar tirándose de los pelos, después de haber disfrutado de una etapa tan gloriosa con él, lo dejaron escapar fácilmente, y me pregunto cuánto darían en estos momentos en los que la sección de baloncesto blaugrana va dando tumbos sin dirección definida por volver a contar con sus servicios.

Por supuesto, no todo pueden ser mieles, pues a su carácter poco agradable hay que unirle una más que justificada acusación de que sus equipos practican una defensa, la famosa “karate-press”, que digamos que bordea la ilegalidad, y ello por no comentar el aspecto que más me molesta, el excesivo teatro que los jugadores dirigidos por él le echan a la hora de simular las faltas, algo que, en mi opinión, desmerece un poco de una figura tan, por otra parte, digna de admiración. Por supuesto, si ponemos en la balanza los pro y los contra, me parece que no hay color en el resultado, y desde aquí les pregunto a esos aficionados cajistas que tanto le odian si, con la mano en el corazón, no les encantaría que el Unicaja le fichara como entrenador, estoy seguro de que, en menos de un mes, trocaría los pitos en aplausos enfervorecidos.

En resumen, que aunque haya sido a costa de eliminar a mi equipo, felicidades a la gran familia verdinegra encarnada en nuestro colegio por nuestros entrañables amigos Fátima y José Juan, después de 11 años de sequía bien vale la pena que disfruten de estos momentos, se lo merecen. Un fortísimo abrazo.