Rumore


   Ya hay diversos estudios al respecto. La publicidad y la sociología siempre han tenido mucho interés en la transmisión de los rumores. Pero cuando los veo originarse y crecer en mis narices, me siguen sorprendiendo.

   Prácticamente nadie, ni en Málaga ni en el colegio, ha sido ajeno al zambombazo con el que el cielo nos regalaba los oídos esta mañana a las 9:30. Extrañeza, curiosidad, inquietud o simples cagaleras aparte, todo quisque empezó a preguntarse qué puñetas había sido aquello.

   La explicación más plausible era la de un barreno en las obras de la autovía que pasará por el Puerto pero, evidentemente, esa explicación no era tan interesante como la de un atentado terrorista. Y como no se veía nada extraño por las ventanas y al poco se oyó una sirena y un helicóptero, el colegio fue pasto de la rumorología.

   Los móviles echaban humo. Por los pasillos se confirmaban, simultáneamente, atentados en el aeropuerto, el palacio de justicia, la residencia militar de Castañón de Mena, descartada ya la importancia estratégica del Puerto de la Torre para ETA. Dependiendo de la localización de las familias empezaron a cruzarse llamadas para comprobar el estado de salud de la gente de Churriana, Teatinos o el Cónsul. Yo viví una de estas llamadas surrealistas:
Oye, ¿qué ha pasado en la ciudad de la justicia?
-Aquí nada, ha sido una explosión en la gasolinera Alaska.

   No les pasaba nada a los familiares estos, preocupémonos por aquellos. Hablando ya con la carretera de Cádiz:
-¿Todos bien por ahí?
-No aquí no ha sido, ha sido en la comisaría de la policía nacional.

   Como diría nuestra Magdalena Álvarez, el colegio es “mu grande” y hay familias repartidas por toda Málaga y en todas las profesiones. Alguno con contactos en la policía confirmaba que no había sido en comisaría y que, prácticamente todo el cuerpo, estaba en la calle buscando información.

   La cosa empezó a subir de tono cuando algunas fuentes bien informadas señalaban que era un ataque de los moros y algunas madres llamaron para que evacuaran el colegio. El problema es que no se sabía en qué dirección evacuar.

   En fin, ya se acordó alguien de la física y de la velocidad del sonido y de las maniobras de los eurofigters por la zona y, por desgracia, no cobraron ya fuerza la posibilidad de un agujero negro causado por el colisionador de “jadrones” con la consiguiente invasión extraterrestre.

   Y a ti, ¿qué te contaron?

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